SAGRADA FAMILIA.

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FELIZ NAVIDAD 2020 !! Y UN BUEN AÑO 2021!! SAGRADA FAMILIA, JESUS, MARIA Y JOSE.

SOCIAL CRISTIANOS.

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martes, 9 de diciembre de 2014

SER MASON Y CATÒLICO: IMPOSIBLE !!

«Ser masón y católico: ¡Imposible!»


Un libro-testimonio sobre la masonería, escrito por un antiguo masón, está dando mucho que hablar en Francia: J´ai frappé à la porte du Temple. Serge Abad-Gallardo era masón durante más de veinte años antes de encontrar descanso y la fe católica. Él relata su viaje en Yo llamé a la puerta del Templo. Para la revista Famille Chrétienne, levanta el velo sobre un mundo que califica de opaco.

(Portaluz/InfoCatólica) «Se ha atrevido. Ha osado escribir sobre lo que nadie habla, sobre lo que a menudo se oculta. Corriendo el riesgo de levantar el velo sobre la masonería, aportando un testimonio. Su testimonio», introducía el pasado 2 de octubre L´Indépendant.
Su autor es un francés nacido en Marruecos en 1954 y de origen español, andaluz para más señas. Serge Abad-Gallardo, casado y con dos hijos, vino al mundo en una familia «católica, pero poco practicante», que tras la independencia del reino alauita se asentó en Francia en 1961. Con ello, su padre, contable de profesión pero también boxeador de alto nivel, pudo convertirse en campeón de Francia en 1951, y al año siguiente en campeón de Europa.
Finalmente sus padres se instalaron en Bastia (Córcega) en 1966, donde realizó sus estudios secundarios. En Marsella se licenció en arquitectura y empezó a ejercer como profesional liberal. Luego se incorporó a la función pública, con distintos cargos técnicos en Bastia, en Guayana, en la región de París, en la Costa Azul y, actualmente en Narbonne (Aude), donde trabaja en el área de urbanismo.
Pero fue al inicio de su carrera como funcionario, a los 33 años de edad, cuando un contacto profesional le llevó a ingresar en la masonería.

¿Por qué ingresó en la masonería?
Creo, simplemente, que me planteaba las mismas cuestiones que cualquiera sobre las razones por las que tenemos conciencia de estar en la tierra. Me pareció que la masonería podía tener respuestas. Además, me había alejado de la fe, en particular de la Iglesia. Y sobre todo creo que había en mí una cierta curiosidad por el «secreto masónico».
¿Cómo fue el primer contacto y en qué obediencia?
Fue una relación profesional, el gerente de una agencia inmobilaria, quien me propuso entrar en la masonería en 1988. Él tenía grado de oficial en una logia de Derecho Humano, que es una obediencia internacional y mixta. Yo me inicié en 1989, tras haber sido objeto de tres investigaciones y de las formalidades habituales.

¿En qué consisten?
Tres personas que tienen el grado de maestro se reúnen contigo y te preguntan sobre tu trayectoria personal, tus ideas filosóficas y socioeconómicas. Luego, si este paso es juzgado satisfactorio, se te invita al Templo masónico. Se te tapan los ojos, de forma que no ves ni las personas ni los lugares. Es entonces cuando debes responder a numerosas preguntas. Cuando te vas, los masones votan para aceptar o rechazar tu admisión. En mi caso, el voto fue unánime para aceptar mi candidatura. Luego pasé las pruebas de iniciación, que describo con precisión en mi libro J’ai frappé à la porte du Temple, parcours d’un franc-maçon en crise spirituelle (Téqui, París). No solamente cómo tienen lugar, sino cómo las viví yo.
Un proceso muy selectivo, según narra...
Las pruebas tienen lugar en el Templo y con los ojos vendados. Finalmente, tu padrino te quita la venda de los ojos y eres admitido entre los masones, con grado de aprendiz. Luego, al cabo generalmente de un año, pasas otras pruebas para convertirte en compañero. Entonces ya puedes hablar y participar activamente en los trabajos masónicos, porque como aprendiz, durante todo un año, estás obligado a un estricto silencio y se te encargan trabajos secundarios (poner y quitar los objetos del ritual para los trabajos, servir las comidas, lavar la vajilla, etc.). Un año después, pasas una nueva prueba para convertirte en maestro. Se trata, claro, de pruebas simbólicas.

¿Son tan impresionantes como se dice los ritos de iniciación?
Eso depende de las obediencias. Pero el objeto mismo de la iniciación, y de otras ceremonias para pasar al grado de compañero, y sobre todo de maestro, es sacudir la imaginación. Y, por tanto, impresionar.

¿Cómo?
En el Gran Oriente de Francia hay momentos un poco inquietantes, como cuando ponen la hoja de un cuchillo sobre el brazo del candidato (que tiene los ojos vendados) y se abre una botella de éter para que sienta el olor y parezca más creíble el anuncio de la ceremonia de mezclar su sangre con la del Venerable Maestro. Evidentemente, no hay corte, y eso es ficticio: en el momento preciso una voz se alza para interrumpir la ceremonia de la mezcla de sangres. ¡Pero eso lo ignora el candidato hasta el último momento, y piensa que realmente le van a hacer un corte en el antebrazo!
Eso en el Gran Oriente. ¿Y en Derecho Humano?
La primera prueba de iniciación es bastante impactante: tienes los ojos vendados, la música es ensordecedora y angustiosa (como la de una película de terror), se te empuja brutalmente a andar de un lado a otro, y se te detiene también brutalmente. Se te hace beber un brebaje dulce, luego uno amargo, luego los dos… Todo se hace para provocar en ti una inquietud. Del mismo modo, la primera cosa que ves cuando se te levanta la venda es una luz cegadora, e inmeditamente después, cuando los ojos se acostumbran... ¡las espadas de los masones apuntando hacia ti, diciendo que sus hojas amenazan a los traidores!

¿Qué le gustaba de la masonería?
La tarde de la iniciación, se te acoge con calor y fraternidad. Uno se siente honrado de formar parte de una sociedad secreta que te ha juzgado digno de estar entre sus adeptos. Más tarde, cuando te conviertes en maestro, conoces personas del ámbito político o administrativo que de otra forma jamás habrías conocido. Se tiene la impresión de formar parte de una élite de iniciados. También los símbolos son un objeto de estudio que puede parecer interesante.
¿Hay un ambiente de libertad en las logias?
En principio, la palabra es libre, y por tanto parece interesante poder expresarse libremente e intercambiar ideas. Pero pronto uno se da cuenta de que la palabra sólo es libre en el marco de lo que en mi libro denomino «la palabra masónicamente correcta». Es decir, uno no puede expresar fácilmente, y menos aún defender, convicciones direrentes a las sostenidas por la masonería (por ejemplo, sobre el matrimonio homosexual, la familia, el aborto, la eutanasia, etc.). Si eso sucede, uno queda enseguida en minoría, si es que no es objeto de burlas.

¿Dónde queda entonces la fraternidad?

La fraternidad resulta sobre todo de un sistema de influencia interna a fin de que algunos puedan acceder a ciertos poderes masónicos. Hay clanes. Por supuesto conoces también personas sinceras con quienes se pueden crear lazos de amistad.
¿Qué era lo que menos le gustaba de la masonería cuando estaba dentro?
Tanto en Derecho Humano como en el Gran Oriente, que también frecuenté, el anticlericalismo que existe en las logias. Se trata a veces incluso de cristianofobia.

¿Otros masones lo experimentan de la misma forma?
El pasado 4 de noviembre participé en un programa de Radio Courtoisie sobre la incompatibilidad entre el compromiso masónico y la fe católica, y una oyente llamó para decir que también ella había dejado la obediencia de Derecho Humano por el anticlericalismo que había encontrado.
Y usted había entrado, sobre todo, por razones digamos «espirituales»...
No encontré ninguna espiritualidad real en la masonería, y menos en los altos grados por encima de maestro.
Supongo que usted ha leído el testimonio de Maurice Caillet, en Yo fui masón...
Conozco muy bien a Maurice Caillet, con quien estoy habitualmente en contacto. Es un hombre fuera de lo común y de una gran valentía, y también de un gran rigor moral. Tengo un gran aprecio por él y por su esposa. Sé lo que él ha sufrido a causa de la masonería y cuáles han sido los problemas y amenazas que ha padecido.
Él explica muy bien el funcionamiento de la hermandad entre los masones para la promoción profesional. ¿Lo vivió usted también?
Yo jamás utilicé directa y voluntariamente las redes masónicas para obtener promoción profesional. No va con mi carácter. Pero, por ejemplo, el puesto que ocupé en la Guayana me fue comunicado por un masón. Y el presidente de la institución que me empleaba era también masón. Yo no lo sabía. Por entonces yo tenía una firma «masónica». No hay duda de que ese presidente se dio cuenta y me escogió con preferencia a otros por mi pertenencia a la masonería. Nada más contratarme, me confesó su pertenencia al Gran Oriente de Francia.
Es decir, la red funciona...
En mis diversas funciones, fui requerido muchas veces por masones. Pero jamás entré en juegos de poder. Es una de las cosas que me decepcionaron de la masonería.

¿Cuál es la estructura masónica, los famosos «grados»?
Hay que diferenciar entre grados y oficios. En cuanto a los oficios, hay que tener el grado de maestro para ocuparlos. Cuando me convertí en maestro, rápidamente tuve puestos de oficial: Gran Experto, Maestro de Ceremonias, Segundo Supervisor, Orador, Venerable Maestro, etc. Si hablamos de grados, hay dos niveles: primero, las «logias azules», donde se encuentran los aprendices (1º grado), los compañeros (2º grado) y los maestros (3º grado); y segundo, los Altos Grados, que se supone son más espirituales, más esotéricos. Es a ese nivel donde se encuentra el aspecto más oculto de la masonería.
¿Cómo se entra en ese nivel?
No se puede pedir el ingreso en los Altos Grados. Al contrario, pedirlo es un riesgo cierto de que te rechacen. La única posibilidad es ser cooptado por masones que te juzguen digno de ello. Esos altos grados se reparten entre el 4º y el 33º, siendo los grados 31º, 32º y 33º puramente administrativos. El masón de 4º grado es pues superior, en el plan iniciático, a un maestro que sólo esté en el tercer grado. El 4º grado es el de «maestro secreto».

¿A qué nivel llegó usted?
Dimití tras unos años de integrar los altos grados, cuando había alcanzado hacía algún tiempo el 12º y debía pasar al 14º. Sus nombres son totalmente ridículos, pero significan el aspecto hermético de la masonería: 4º, Maestro Secreto; 5º, Maestro Perfecto; 6º, Secretario Íntimo; 7º, Preboste y Juez; 8º, Intendente de la Construcción; 9º, Maestro Elegido de los Nueve; 10º, Ilustre Elegido de los Quince; 11º, Sublime Caballero Elegido, 12º, Gran Maestro Arquitecto... Me faltaban casi 18 grados para alcanzar el grado 30. Estaba pues haciendo mi camino en los altos grados.
¿Es cierto que los grados inferiores ignoran quiénes son los grados superiores?
Como usted dice, los masones de grados «inferiores» no saben nada sobre los grados «superiores». En efecto, los masones que están en los grados inferiores (en las logias azules) no saben quién está en los Altos Grados, ni cuáles son sus símbolos o la naturaleza de sus trabajos. E incluso cuando formas parte de esos Altos Grados, no sabes quién, dentro de ellos, está por encima de ti. En este punto, la masonería tiene un funcionamiento muy estanco y cultiva el «secreto dentro del secreto».
¿No enrarece eso el clima?
Tienes la sensación de estar siendo constantemente observado por personas que te «juzgan» o valoran tu capacidad para pasar a un grado superior. Pero tú no conoces las «reglas del juego», porque los contenidos de los grados superiores, desde que eres aprendiz, jamás se te comunican antes de que accedas a ellos.

¿Por qué decidió dejar la masonería?
Creo que se trató sobre todo de una experiencia de fe. Ser masón y católico: ¡Imposible! Es verdad que había ciertas cosas que no me gustaban en la masonería. Pero no existe ningún grupo humano ni ideología que sean perfectos. Sólo Dios es a la vez perfecto e infinito. No hay que olvidar que somos imágenes suyas, aunque muy imperfectas. En realidad, mi decisión de abandonar la masonería y mi retorno a la fe están vinculados. Dimití, sobre todo, porque me di cuenta de que no podía buscar a Dios en la masonería. Y luego está, claro, la cuestión de Cristo.
¿A qué se refiere?
El Cristo que invocan los masones no es para nada el Cristo de los cristianos. Para ellos es un sabio, un filósofo, como mucho un gran iniciado (¡!). Mientras que, para los cristianos, Él es Dios encarnado, muerto en la Cruz para salvarnos. Sólo cuando comprendí, primero intuitivamente, luego con mi inteligencia, y luego con mi corazón y mi espíritu, que el camino masónico era incompatible con mi relación con Cristo, o que constituiría un obstáculo en el camino que Él me pedía seguir, decidí dimitir.
¿Puede relatarnos su conversión personal al catolicismo?
Puesto que yo estaba bautizado, no fue realmente una conversión, sino un retorno a la fe. Aunque la conversión de un cristiano dure toda la vida. Pienso que el sacramento del bautismo actuó y me llevó hacia la luz de Cristo, y al mismo tiempo me alejó de la luz artificial, simplemente humana, de la masonería. La palabra luz es evocadora. Porque la masonería está íntimamente ligada a lo que en Francia denominamos Las Luces. Mientras que el cristiano utiliza la palabra Luz, en singular.
¿Cuál es la diferencia?
Pues que, si bien pueden existir «luces» diversas, sólo son humanas. Por el contrario, Dios es «la Luz». Los masones, aunque lo mencionan mucho, no han comprendido el primer versículo del Evangelio de San Juan : «Y la luz se hizo en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron» (Jn 1,5). ¡Como se ve, es una cuestión de «una» Luz, y no de «las» Luces!
¿Cuánto duró su proceso de retorno a la Fe?
Un periodo bastante prolongado. Me resistí durante mucho tiempo a la llamada de Cristo. Nunca he hecho rápidamente las cosas importantes. ¡Y estaba muy ciego! Tenía necesidad de estar seguro de que tomaba el camino correcto. Conocí a un sacerdote franciscano hace unos quince años. Fue una revelación. Tuve entonces la certeza de la presencia de Cristo en mi vida. Volví a rezar.
Luego, algunos años después, escuché la voz de Cristo en una capilla. Y como todavía me resistía, pese a todo, a Su Amor, recibí en Lourdes una gracia particular e inesperada. Fue entonces cuando decidí, ante el increíble acontecimiento que acababa de vivir, hacer un retiro en una abadía. Allí comprendí que Cristo me buscaba más que yo a Él. Y entonces, simplemente, le amé, con un amor inmenso, lamentablemente muy débil ante Su Amor por nuestra pobre humanidad.
¿Puede hablarnos de esa experiencia en Lourdes?
Describo todo esto en mi libro. No me gusta hablar de ello, porque es una experiencia muy personal. Pero tenía que decirlo. Después de todo, no me pertenece.

¿Sufrió algún tipo de amenaza cuando abandonó la masonería?

No exactamente. No puedo decir que me hayan amenazado. Maurice Caillet cuenta que a él, sí. Y una mujer, autora de un libro sobre la masonería que cito en el mío, dice que ha sufrido amenazas físicas. En cuanto a mí, ¡ya veremos en el futuro! Por el momento, lo que sí puedo asegurar es que todos los masones que conocía me han dado la espalda. Ni uno me llama por teléfono. Algunos me evitan por la calle. Lo lamento sinceramente, y rezo por ellos. Sólo mantengo contacto con tres o cuatro con quienes tengo lazos de amistad, más que masónicos. ¡Veremos si dura !
¿E insultos?
Insultos, sí, en ocasiones muy virulentos, por parte de algunos masones. Lo que más molesta a los masones es la publicación de mi libro y las conferencias que estoy pronunciando. Esto confirma que no es fácil expresar con comodidad una opinión contraria a la doxa masónica. Significa igualmente que mi libro dice verdades que molestan realmente a la masonería.
¿Intentaron disuadirle de que se fuera?
Algunos hermanos y hermanas de los Altos Grados me pidieron que reflexionara antes de irme, e intentaron convencerme de que me quedase. Tuve discusiones francas y serenas con ellos, pero me era imposible quedarme en la masonería. La llamada de Cristo era demasiado fuerte, y los dos caminos demasiado incompatibles.
¿No es compatible la pertenencia a la masoneria con ser cristiano?
Si uno es totalmente sincero, no se puede en absoluto ser masón y cristiano, y menos aún católico. Explico en mi libro, y aún más en mis conferencias, mediante numerosos ejemplos tomados del ritual y de la filosofía masónicos, las razones de esta incompatiblidad.
Incluso canónica...
La Iglesia sigue excomulgando a los católicos que sean masones. Esta excomunión se basa sobre numerosos puntos fundamentales de incompatibilidad. Se trata de una decisión que la Iglesia ha madurado, tras haber estudiado los rituales. Yo lo confirmo tras una experiencia de veinticinco años en la masonería.

¿Qué razones doctrinales hay para esa oposición?
Un ejemplo: para la masonería, la Verdad es subjetiva, cambiante, contingente, inmanente y construida poco a poco por el ser humano. Para la Iglesia, la Verdad es objetiva, definitiva, establecida, trascendente, esencialmente divina. Ahora bien, no se puede creer en dos versiones antinómicas de la Verdad. No se puede tener fe en una cosa y en su contraria: o la Verdad viene de los hombres, o viene de Dios.
Antes mencionaba usted también discrepancias en temas morales...
Sí, es otro caso: la masonería no reconoce una moral divina. No hay ninguna referencia a la ley natural en la masonería. La moral es cultural, social y cambiante. Mientras que la Iglesia reconoce la moral y la ley naturales en cuanto que vienen de Dios. Para la Iglesia, hay una definición precisa del Bien y del Mal. No así para la masonería, para quien son dos ideas cambiantes. Además, los fundamentos filosóficos de esta antinomia tienen implicaciones prácticas que hacen imposible la «doble pertenencia», como el aborto, el divorcio, el matrimonio, etc. Sobre este último punto, por ejemplo : para la Iglesia el matrimonio es un sacramento eterno. Para la masonería, es una unión revocable.
Es conocida la influencia de la masonería en la política francesa. ¿Hay mucha diferencia segun quién gobierne?
En principio, no hay diferencia política entre derecha e izquierda en relación a la masonería. Pero, en la práctica, es evidente que la masonería, en Francia, tiene una referencia muy escorada a la izquierda. También actúa en la derecha, pero de manera más discreta y, sobre todo, menos eficaz.

Por ejemplo, en mi libro demuestro que los dos gobiernos franceses bajo la presidencia de François Hollande, el de Jean Marc Ayrault y el de Manuel Valls, incluyen un número anormal e increíblemente alto de masones. Ahora bien, son precisamente estos gobiernos los que han traído las leyes sobre el matrimonio homosexual, el intento de imponer la ideología de género en las escuelas, y el debate sobre las madres de alquiler. O la transformación de la laicidad en secularización de la sociedad. Todo induce a pensar, en efecto, en una importante infuencia real de las ideas masónicas en la vida política. Porque esas ideologías nacen de las ideas de la masonería, que está en una especie de «revolución social permanente».
Es la ideologia relativista, dueña y señora de Occidente...
La ideología relativista es el fundamento mismo de la distorsión masónica. No es pues sorprendente que se haya instalado en Occidente, y en particular en Francia, donde la masonería, y en particular su obediencia mayoritaria, el Gran Oriente, mantiene desde hace trescientos años una lucha feroz contra la Iglesia católica.


¿Y eso lo reconocen los masones?
Vincent Peillon, ex ministro socialista en el gobierno Ayrault, explica claramente en sus escritos y entrevistas hasta qué punto el ideal masónico, sobre todo desde principios del siglo XX, está en el origen del envío de maestros a la Francia rural, con el fin de oponerse a los sacerdotes y fundar una ideología relativista con un fondo de anticlericalismo. También lo dice, sin ambigüedad alguna, Paul Gourdeau, antiguo gran maestre del Gran Oriente de Francia, a quien cito en mi libro: para la masonería, se trata de un combate contra la fe cristiana. ¡Para la masonería, no se trata de una cuestión de detalle, sino de una visión global de la sociedad !

Por último, ¿ha encontrado en la Iglesia la respuesta a sus inquietudes?
Para ser totalmente claro, yo no tenía inquietudes. Si simplemente hubiese tenido una inquietud existencial, habría podido ser colmada por la labor o el ritual masónicos, o ¿por qué no ? por una sencilla psicoterapia. No es eso: yo buscaba. Buscaba a Dios. Que nuestra presencia en la tierra resulta de la voluntad de nuestro Creador, eso es una evidencia. Pero hay que saber qué poner bajo esa palabra. Incluso Jacques Monod, premio Nobel e inventor de la teoría del Azar o la Necesidad como explicación de la vida, reconoció que la complejidad de la vida era tal que no podía ser resultado sólo del azar, y todavía menos de la necesidad.

¿Y encontró a ese Dios?
Para mí, la cuestión era saber si ese Creador es el dios de los masones, es decir, el Gran Arquitecto del universo, una especie del Relojero de Voltaire, un principio indefinido... o bien el Dios Todopoderoso, a la vez «Elohim el Creador, Yahvé el Dios amante, Adonaï el Dios Todopoderoso». Es decir, el Dios de los cristianos: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Encontré que Dios no es un vago principio. Es ante todo un Dios personal, a quien me puedo dirigir, que escucha mis oraciones, a quien adoro, y que nos ama hasta el punto de haber descendido a la Tierra para morir en la Cruz por nuestra redención.
Lo que encontré en la Iglesia, que no se puede encontrar en la masonería, es el camino que lleva a Dios: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14, 6). Ésa es la Verdad esencial que Jesús nos trae y que la masonería nos quiere negar. El objetivo explícito de la masonería es prometer a todos la felicidad en la tierra. Soy testigo de que fracasa en ese objetivo.

Y usted, ¿es feliz?
Para responder a su pregunta: sí, soy feliz. Pero no en el sentido en el que lo entendería la masonería. Porque soy feliz como se es feliz cuando uno se sabe real y auténticamente amado. Amado por Dios. Como es el caso de todos los hombres y de todas las mujeres. ¿Cuándo querrán unos y otras abrir su corazón al Señor?.

Extractado de la pagina http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=22705&utm_medium=email&utm_source=boletin&utm_campaign=bltn141208

martes, 21 de octubre de 2014

EL SINODO DEL VATICANO 2014

EL SINODO DEL VATICANO. 2014.

La fractura y la confusión marcan el Sínodo de la Familia presidido por el papa Francisco en Octubre 15, 2014por Javier Lozano.

La Santa Sede ha salido al paso tras la confusión generada durante la celebración del Sínodo y los reproches entre varios cardenales y obispos. “Una condición general de base es ésta: hablar claro. Que nadie diga: ‘Esto no se puede decir; pensarán de mí así o así… ‘Hay que decir todo lo que se siente con parresia”. Así se manifestaba el papa Francisco en el inicio de un Sínodo de la Familia que se preveía caliente y polémico. Las previsiones se han quedado cortas y, tras pasar el ecuador de este encuentro de la Iglesia, en el que se debía responder a los desafíos de la familia en el mundo de hoy, lo que ha quedado patente es una profunda división en el seno de la Iglesia. La fractura se muestra no en la disparidad de opiniones durante las reuniones del Sínodo, algo normal en un foro de estas características, sino en las distintas intervenciones en los medios de los cardenales y obispos en los que se lanzan reproches mutuos, se dan por hecho puntos nada claros sobre la doctrina y en los que se pide al Papa también que ponga orden y que, sobre todo, se manifieste para no confundir a los católicos de todo el mundo. Confusión ante lo que sale de Roma Definitivamente la polémica terminó de estallar tras la publicación de la Relatio donde se recogía lo realizado hasta el momento en el Sínodo. Tras dar carta de naturaleza a lo que en ella aparece, tanto en iglesias de todo el mundo como en medios de comunicación, se da por hecho que habrá cambios sustanciales en la doctrina de la iglesia que afecta a la familia como el divorcio, la comunión de los divorciados vueltos a casar, las parejas de hecho o las uniones homosexuales. Por este motivo, varios cardenales y obispos han saltado rápidamente defendiendo la enseñanza actual mientras que en el bando contrario se han posicionado los sectores que llevan años defendiendo grandes cambios en la Iglesia. Mientras tanto, la confusión se ha instaurado durante estos días en los católicos, que no saben qué está pasando en el Sínodo ni intuyen hacia donde navega la barca de Pedro. Ante esta confusión generalizada, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede se ha visto obligado este martes ha emitir un comunicado para intentar arrojar algo de luz tras las reacciones y discusiones producidas entre los propios participantes del Sínodo y otras importantes personalidades de la Iglesia. Así dicen que se “reitera que dicho texto (la Relatio) es un documento de trabajo, que resume intervenciones y el debate de la primera semana”.El nuevo papel protagonista del cardenal Kasper En este momento se vislumbran dos bandos claros. El primero es el liderado por el cardenal alemán Walter Kasper, un eminente teólogo calificado de progresista y cuyas tesis han estado siempre alejadas en gran medida de las defendidas durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Cuando parecía que sus mejores días habían pasado su nombre volvió a la primera línea durante el primer Ángelus tras la elección de Francisco cuando el nuevo Papa elogiaba públicamente su libro ante los miles de periodistas. Poco después el propio Pontífice lo elegía para dar inicio al consistorio extraordinario sobre la familia. Era febrero y allí soltó la bomba pidiendo que los divorciados vueltos a casar pudieran comulgar. Desde ese momento, Kasper ha ocupado un lugar primordial y ha asegurado en una reciente entrevista que “algunos cardenales temen que haya un efecto dominó y que, si se cambia un punto, todo colapse.” La batalla estaba servida y rápidamente fue contestado por numerosos cardenales, encabezados por el prefecto de la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, que ha publicado durante los últimos meses hasta dos libros refutando las tesis de Kasper. El último de estos libros lo ha firmado junto a otros cuatro cardenales en el que se avisa que hay líneas rojas que no se pueden traspasar que instauró el propio Jesucristo y que ni el Papa puede modificarlas como, por ejemplo, la indisolubilidad del matrimonio, entre otros puntos. Con declaraciones cruzadas, libros y entrevistas se ha llegado hasta hoy y con la creencia de muchos católicos de que la doctrina ha cambiado completamente, algo que ha provocado el enfado del sector que defiende los mandatos defendidos hasta hoy en la Iglesia, por lo que se han producido un torrente de declaraciones que muestran la grave fractura existente y que pone de manifiesto la necesidad de que el Papa hable y lo haga con claridad. Voces críticas dentro del Sínodo En una entrevista en Radio Vaticano, el presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, monseñor Stanislaw Gadecki, afirma que la Relatio no es aceptable para muchos obispos y que el documento se aleja en algunos puntos de la enseñanza de San Juan Pablo II conteniendo igualmente trazas de ideología anti matrimonial y una falta de visión clara por parte de la Asamblea Sinodal. Mucho más duro se ha mostrado el cardenal estadounidense Raymond Burke, prefecto de la Signatura Apostólica. En una entrevista en Il Foglio indica que “algo no funciona si la información es manipulada de modo que se da realce solo a una tesis”, en este caso lo defendido por Kasper. Advierte que “algunos sostienen la posibilidad de adoptar una praxis que se separa de la verdad de la fe” y que “un número consistente de obispos no acepta las ideas de apertura, pero pocos lo saben” por el silencio que se impone a unas tesis y el altavoz que se da a las otras. Por ello, pide claramente un pronunciamiento del Papa “que sólo podrá estar en continuidad con la enseñanza que la Iglesia ha dado durante toda su historia”. Un peso pesado del colegio cardenalicio, Camilo Ruini, también ha advertido de los riesgos que corre la Iglesia si se deja arrastrar por el aire de los tiempos sin mantenerse firme a sus principios. Así, indica que “debemos ser muy prudentes, en lo que atañe al matrimonio y a la familia, modificando las posiciones que el magisterio propone desde hace tiempo y con tanta autoridad: en caso contrario, las consecuencias sobre la credibilidad de la Iglesia serán muy importantes”. En un tono muy crítico también se ha manifestado el cardenal sudafricano, Wilfrid Fox Napier, que ha censurado las tesis de Kasper y ha dicho que “si alguien en Alemania que se ha divorciado y vuelto a casar por lo civil puede comulgar sin dejar su estilo de vida, ¿por qué no puede hacer lo mismo alguien casado con dos mujeres en África?” La división es patente y los bandos son firmes aunque son muchos aún los que no se han manifestado al respecto, entre ellos el Papa que ha querido favorecer el debate en un tema que se está centrando en asuntos que atañen a las familias de manera más minoritaria obviando puntos más necesarios en la defensa del núcleo central de la sociedad.

Javier Lozano.
Libertad Digital

EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL Y LA IGLESIA CATÓLICA.

A CONTINUACION TRANSCRIBIMOS LAS DECLARACIONES DEL INMINENTE ARZOBISPO DE LETONIA CARDENAL DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE EL TEMA DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL.

Arzobispo de Letonia: ‘Las relaciones homosexuales están destruyendo nuestra identidad humana’.
El Arzobispo de Riga, Zbigņevs Stankevičs


En una entrevista exclusiva con LifeSiteNews en el Sínodo sobre la Familia en el Vaticano, el arzobispo Zbigņevs Stankevičs de Riga, Letonia, realizó fuertes declaraciones en contra del promoción continua de la corriente homosexual por el mundo occidental en todo el mundo.

Según Stankevičs, el Occidente laico ha utilizado cada vez más su poder y riqueza para intimidar a los países en desarrollo para que acepten la homosexualidad y el “matrimonio” del mismo sexo.

“Estamos bajo presión”, dijo Stankevičs. “Ellos quieren promoverlo e imponerlo.”

Preguntado sobre si Letonia ha experimentado la misma presión que los países africanos, algunos de los cuales han tenido su inversión extranjera amenazada por las naciones occidentales ricas como respuesta a la legislación que restringe la actividad homosexual, Stankevičs dijo que debido a que su nación no tiene una ley que prohíbe expresamente la práctica de la homosexualidad, no ha enfrentado el mismo tipo de tácticas de chantaje. Pero el arzobispo dijo que en los últimos años, el pequeño país ha recibido la visita de numerosos embajadores occidentales -incluido Estados Unidos- que han promovido la agenda homosexual.

Grupos de activistas extranjeros también han organizado marchas de “orgullo” homosexual en Letonia, pero Stankevičs afirmó que esos eventos han sido muy poco concurridos, y los que asisten son extrenjeros, en su mayoría occidentales. En cambio, un servicio de oración cristiana organizado por Stankevičs en oposición a una marcha homosexual fue bien recibido por los letones.

“Invité a todos los creyentes y a todos los cristianos a la catedral para la oración en pro de los valores morales en Letonia, y por… familias”, dijo Stankevičs. “Dentro de [la] Catedral, tuvimos más personas que en el orgullo homosexual”. Por esa razón, dijo, “todo el Europride” está planeando venir a Letonia el próximo año, en un intento de influir no sólo sobre la pequeña nación báltica, sino también sobre la vecina Rusia -con la que comparte estrechos lazos culturales- para abracen la agenda homosexual.

Pero el arzobispo Stankevičs dice que el enfoque occidental de la homosexualidad no es en el mejor interés de la sociedad letona. “Las personas homosexuales no son discriminadas en Letonia”, dijo el arzobispo. “Ellos tienen los mismos derechos que las demás personas, y no necesitan derechos especiales, porque prácticamente, estos derechos serán privilegios”. Permitir el “matrimonio” del mismo sexo, como los activistas homosexuales occidentales están exigiendo cada vez más, sería “aprobar el desorden intrínseco [de la homosexualidad]“, dijo Stankevičs.

“Las relaciones homosexuales [son] en contra de la naturaleza”, añadió el arzobispo. “Desde el punto de vista cristiano, es un pecado, y no podemos promoverlo.”

El Arzobispo Stankevičs rechaza el argumento de que el “matrimonio” de personas del mismo sexo es un derecho humano básico. “Los derechos humanos han sido mal entendidos en este caso, cuando estos grupos de presión quieren imponernos las uniones [homosexuales]“, dijo Stankevičs.

“Los cristianos son demasiado políticamente correctos” cuando se trata de oponerse al “matrimonio” homosexual, dijo a LifeSiteNews Stankevičs. “Están guardando silencio en lugar de proclamar la verdad. Estamos llamados a evangelizar el mundo contemporáneo… y somos invitados a no tener vergüenza por el bien de nuestro mensaje – incluso si el mensaje está en contra de políticamente correcto, e incluso si el mensaje no está en concordancia con la mayoría “.

“El mensaje cristiano es la promoción de la persona humana, y está ayudando a llegar a la realización de nuestro ser humano”, dijo Stankevičs. “Las relaciones homosexuales están destruyendo nuestra identidad -no sólo nuestra identidad cristiana, sino también nuestra identidad humana, la identidad del hombre y la identidad de la mujer.”
“Tenemos que explicar [esto]“, añadió el arzobispo, “porque no estamos en contra de los homosexuales. Estamos a favor de estas personas [homosexuales]. Estamos convidados a defender a cada persona, pero se nos invita a desarmar la mentira y la carencia de verdad en esas relaciones

lunes, 30 de diciembre de 2013

CALCULANDO LA NAVIDAD.

CALCULANDO LA NAVIDAD.


La auténtica historia del 25 de diciembre.



La opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús.


No fueron los cristianos quienes asumieron una fiesta pagana, sino al revés. Recuperamos un artículo muy útil en estas fechas.

Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales de evangélicos americanos, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.

Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario que nada tenían que ver con los festivales paganos.

Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del "Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Aurelio el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, "los orígenes paganos de la Navidad" son un mito sin fundamento histórico.


Un error.


La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas "paganizaciones" del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las muchas "degeneraciones" que habían transformado el cristianismo apostólico puro en catolicismo.

Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos para fines cristianos sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano, creado en el año 45 a.C. bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano.

Pero, en realidad, la fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano en tiempos anteriores a Aurelio, y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.

Había dos templos del sol en Roma. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aurelio) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. Y en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.

Lo que ocurrió realmente fue que Aurelio, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del "Nacimiento del Sol Invicto" como método para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del "renacimiento" anual del sol. Lideró un imperio que avanzaba hacia el colapso, ante las agitaciones internas, las rebeliones en las provincias, el declive económico y los repetidos ataques por parte de tribus germanas por el norte y del Imperio Persa por el este.

Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado "renacimiento" o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.


Una consecuencia


Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana en 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma, algunos años después de Aurelio, en el año 336 d.C., pero sí hay pruebas del Este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.

¿Y cómo ocurrió todo esto? Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, en el momento en que los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén para el ágape que tendría lugar después de la salida del sol ese mismo día.

La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.

Por cierto, los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.

Sin embargo, dado que la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo, entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua. Por otra parte, como el calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran "desviando" hacia meses inapropiados.

Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, el hecho de seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos, y seguramente también les habría sumido en inacabables disputas entre sí mismos.

El siglo II vio fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán, pero haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.

Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos de la parte oriental del imperio y los cristianos latinos en la parte occidental del mismo. Parece ser que los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su propio calendario solar y, dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision, el mes en el que el equinoccio de primavera caía invariablemente en su propio calendario.
Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y, como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.

No obstante, parece que los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en la que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29. Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo.


Edad Integra.


Así pues, en el este, tenemos el 6 de abril y, en el oeste, el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no han tenido presente los cristianos. Se trata de la "edad integral" de los grandes profetas judíos: la idea de que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción.

Este conocimiento es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo.

Y es en este día, conmemorado casi universalmente entre cristianos como la Fiesta de la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de un salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios ("Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos") se encarnó en su vientre. ¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.

La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental. Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. De un sermón de San Juan Crisóstomo, que en su época fue un renombrado asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo o un poco más después. Los armenios, solos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron, y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.

Por su parte, las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Pero en Occidente, esta festividad se presentaba normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y, como tal, era una fiesta importante, pero no una de las más determinantes. Ello provocaba un fuerte contraste con la posición de la Iglesia oriental, donde sigue siendo la segunda fiesta más importante de la iglesia después de la Pascua.

En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez a los mortales la divinidad del Cristo Encarnado y la Trinidad de las 3 Personas en un solo Dios.


Una fiesta cristiana.


Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino. Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.

En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aurelio en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del "Nacimiento del Sol Invicto" para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del "Sol de la Salvación" o el "Sol de la Justicia".

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William J. Tighe, corresponsal de TOUCHSTONE y profesor adjunto de la Universidad de Muhlenberg. Para los interesados, recomienda la lectura de Los Orígenes del Año Litúrgico de Thomas J. Talley.
Autor: William J. Tighe | Fuente: http://www.forumlibertas.com

LA NAVIDAD.

LA NAVIDAD.


La Navidad, su verdadero significado.


En estos días nuestro mundo está sumergido en una vorágine mercantilista que poco tiene de cristiano, recordemos el verdadero significado de la Navidad y preparemos nuestros corazonez como un pesebre adecuado para que Nuestro Señor repose en él.

La fiesta de Navidad fue instituida por la Iglesia en el siglo IV y es originaria de la Iglesia latina y más propiamente de la Sede Apostólica de Roma.

Por falta de documentos exactos sobre el nacimiento de nuestro Señor, no existe una certeza absoluta acerca del año, que algunos escritores sagrados y profanos señalan entre el 747 y 749 de la fundación de Roma (del 7 al 5 A.C.), y del día, que han hecho oscilar entre el 25 de marzo y el 17 de diciembre.

Hay pruebas del este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.



EL 25 DE DICIEMBRE Y LA NAVIDAD.


La Navidad se celebra el 25 de diciembre, Navidad no es el 24 de diciembre, es TODO el 25 de diciembre. Eso sí: Navidad NO ES LA CELEBRACION DE UNA FECHA, SINO DE UN HECHO, el nacimiento del Salvador, evento absolutamente decisivo en la historia de la salvación. Es entonces una conmemoración del significado de ese hecho. Se lee en las profecías:
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: "Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz." (Is 9, 5)
Ese hecho fue de tal magnitud que todo el cielo lo celebró:
De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: "Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia". (Lc 2, 13-14)
Nosotros, los beneficiados con este hecho, tenemos no solamente motivos sino una verdadera obligación de celebrarlo.

Como lo importante es el significado, todo lo anterior se resume en que debemos ser conscientes de que hubo un día en el que Dios encarnado llegó a nuestras vidas, las cuales deben estar listas para fructificar bajo su luz ("Yo soy la luz del mundo" dijo Jesús en Jn 8, 12), de aquí que la temporada de adviento sea de penitencia y reflexión (ese es el sentido del color morado en los trajes de los sacerdotes en las misas, el mismo color de la cuaresma). Como dijo el Santo Padre Juan Pablo II:
"Jesús nace para la humanidad que busca libertad y paz; nace para todo hombre oprimido por el pecado, necesitado de salvación y sediento de esperanza."


LA NAVIDAD CRISTIANA Y LA NAVIDAD CONSUMISTA.



Navidad es una fiesta que está bajo un ataque tremendo en estos últimos tiempos. Santa Claus ha tomado el lugar de Jesús-niño y el mall o el centro comercial ha tomado el lugar del templo. Que triste que el Domingo antes de Navidad los estacionamientos de las Iglesias estén vacíos y en los centros comerciales sea una hazaña encontrar un lugar donde estacionar el automovil. Dice la Palabra de Dios:"Donde está tu tesoro, allí está tu corazón" (Mat.6:21) ¿Dónde está tu corazón? ¿En un centro comercial?…. ¿Cuando llegue la tribulación a tu vida, a donde vas a ir a buscar consuelo y paz? ¿Al centro comercial?

Navidad es una fiesta de cumpleaños donde se le compran regalos a todos menos al niño que se festeja. Donde se hace una fiesta y no se invita al homenajeado, donde hoy -tristemente- se trata de que no se mencione el nombre del niño que nació, su nombre es Jesús.

El Apóstol Pablo, un hombre que un día fue su enemigo y que se rindió a El, dice que: frente a ese nombre se doblará toda rodilla en el cielo, en la tierra, y hasta en el infierno y a este "nombre sobre todo nombre" lo queremos borrar de nuestras vidas.

Para más confusión y desconsuelo en los últimos años, hemos visto surgir ciertos lideres de distintas denominaciones cristianas que se han sumado a la campaña de enemigos de la Navidad. Ellos, desde estaciones radiales gritan: ¡Es una fiesta pagana!, y basan su "guerra santa" contra la celebración del nacimiento de Jesús, en la creencia de que en la antigua Roma ese día la fiesta del "sol invicto"... al diablo no le faltan "casualidades". Otros estudiosos de la Palabra de Dios reclaman que Jesús no nació en esta fecha y proponen como solución al tema el olvidarse de esta fiesta. Pobres predicadores que quieren privar al cristianismo de lo más hermoso de Aquel que le dio vida, la sensibilidad.

Para los que unen sus fuerzas con el enemigo aclaremos algunos puntos:

Los cristianos no celebramos fechas, celebramos hechos. Nosotros nos alegramos y celebramos el hecho de Aquel que no cabe en el universo quiso nacer de una virgen en este pequeño planeta del inmenso universo para reconciliar al hombre con su Creador.

Como todo hecho neotestamentario, la Navidad tiene precedencia bíblica. Inclusive, el día 25 de Diciembre ya era celebrado en el antiguo pacto.

En 1 Macabeos 4, 52-53 leemos:
"52 El día veinticinco del noveno mes, llamado Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido"
Obviamente los no católicos no incluyen este libro en su canon, no lo consideran libro de inspiración divina, pero no pueden negar su valor histórico.

Judas Macabeo y sus hermanos ordenaron a los sacerdotes que purificaran el santuario y echaran fuera el altar profanado. En su lugar se edificó un nuevo altar y en la madrugada del 25 de Quisleu, correspondiente a nuestro mes de diciembre, fue consagrado. La fachada del templo fue adornada, se encendieron luces y fue grande la alegría en el pueblo.

También en la madrugada del 25 de quisleu, los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús. Así como el altar profanado fue echado fuera y se construyó un altar nuevo, así también el sacrificio antiguo y una ley profanada por preceptos humanos fueron anulados con el nacimiento del Mesías y un nuevo altar con un sacrificio perfecto fue instaurado para regocijo y salvación de toda la humanidad.

Este es el verdadero sentido de la Navidad, cuyo centro es Jesús y no un evento comercial o una fiesta pagana. Rescatemos la Navidad para Cristo y cantemos con los ángeles de Belén: "Gloria a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres que confían en Él."

¿Hemos de limitarnos a llenarnos de signos exteriores, como hermosos adornos, guirnaldas y enormes árboles de navidad?, ¿hemos de limitarnos a servir opulentas cenas y entregar costosos regalos?, ¿hemos de limitarnos a arreglarnos y vestirnos lo mejor que podamos?, todo eso tan sólo son adornos para el exterior.

Recordemos lo que el Señor Jesús nos dijo:
"Cuiden de ustedes mismos, no sea que la vida depravada, las borracheras o las preocupaciones de este mundo los vuelvan interiormente torpes y ese día caiga sobre ustedes de improviso..." Lucas 21, 34

"¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes son como sepulcros bien pintados, que se ven maravillosos, pero que por dentro están llenos de huesos y de toda clase de podredumbre. Ustedes también aparentan como que fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad. " (Mt 23, 27-28)

"El Señor le dijo: "Así son ustedes, los fariseos. Ustedes limpian por fuera las copas y platos, pero el interior de ustedes está lleno de rapiñas y perversidades. ¡Insensatos! " (Lc 11, 39-40)
La dureza de la expresión es significativa, porque el que se concentra tan sólo en lo exterior, está irrespetando a Dios, siendo que lo sensato es preparar nuestro corazón para que el Señor venga, hacer renovación de nuestro interior, renovación que no es posible sin el Señor. Por eso pide el salmista:
"Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu." (Sal 51, 12)
Y es que el Señor no rechaza el corazón que se convierte honestamente:
"Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré, pues no desdeñas a un corazón contrito." (Sal 51, 19)
En fin, que esta temporada de Adviento camino de la Navidad, y la Navidad misma, sean ocasión especial para que el Señor nos regale un corazón sensato:
"Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato." (Sal 90, 12)

"Les daré un corazón nuevo y pondré en su interior un espíritu nuevo. Quitaré de su carne su corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Así caminarán según mis mandamientos, observarán mis leyes y las pondrán en práctica; entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios." (Ez 11, 19-20)
Así es que tiene sentido la Navidad. Así es que tienen sentido los adornos y las celebraciones, pero en la sencillez que gusta al Señor que es la que conviene a nuestra naturaleza y todo como testigos de una realidad eterna y no pasajera.

Que esta Navidad sea otra ocasión para el nacimiento de Jesús pero en nuestro corazón, lo que supone que nazcamos a la nueva vida como El mismo nos lo enseñó:
"En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo desde arriba". Nicodemo le dijo: "¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al vientre de su madre para nacer otra vez?" Jesús le contestó: "En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu". (Jn 3, 4-6)

Autor: . | Fuente: apologeticauniversal.blogspot.com/

viernes, 6 de septiembre de 2013

EL TOMISMO EN LAS ENCICLICAS SOCIALES. SEGUNDA PARTE.

EL TOMISMO EN LAS ENCICLICAS SOCIALES. SEGUNDA PARTE.

FRANCIA.

Respecto a Francia vamos a mencionar a Lacordaire y Ozanam.
En el año 1835 Lacordaire es nombrado el predicador de cuaresma en la catedral de Notre Dame, en París y en este cargo permanece hasta el año 1851, con la excepción de los años de su noviciado, cuando entra, en 1837, en la Orden de Santo Domingo, en Italia. Los años de noviciado son para él los años de profundización de la filosofía y de la teología de Santo Tomás. Volviendo a predicar en la catedral de Notre Dame en París, en 1843, Lacordaire trata casi todos los temas sociales de actualidad a la luz del pensamiento tomista. Así, durante los once años, en la primera mitad del siglo XIX, casi cincuenta años antes de la publicación de la encíclica Rerum Novarum, en las 73 conferencias, predicadas en el principal templo de Francia, en la catedral de Notre Dame, se formulaba, a la luz del tomismo, la moderna doctrina social de la Iglesia.

Federico Ozanam (1813-1853), nacido en Milán, pertenece al grupo de los iniciadores forjadores de la moderna doctrina social de la Iglesia en Francia, destacándose especialmente en el campo de la caridad. Muy precoz, en su temprana juventud es asiduo lector de San Agustín y de Santo Tomás. A la edad de veinte años, todavía estudiante universitario junto con sus compañeros, funda la famosa institución de caridad las Conferencias de San Vicente de Paul (1833).

Al mismo tiempo, el grupo de Ozanam, en otro plano, el parlamentario, sale con las iniciativas legislativas. Para estos fines fundan la Sociedad de la Economía Caritativa, compuesta por economistas, parlamentarios y moralistas. Su finalidad es el estudio de los problemas sociales y la elaboración de los proyectos de leyes sociales. (...)

ALEMANIA.

La más seria y la más efectiva contribución para la elaboración de la moderna doctrina social de la Iglesia, a base del tomismo, en la primera mitad del siglo XIX, viene de parte del obispo alemán Ketteler. Además su doctrina recibe una completa aprobación oficial de parte de la Santa Sede, pues casi en su totalidad está incorporada en la encíclica Rerum Novarum y, por esta razón, a ella conviene dedicar más espacio que a las demás.
Wilhelm Emmanuel Graf von Ketteler (1811-1877), nace en una familia aristocrática protestante (...) viene la conversión al catolicismo y la vocación sacerdotal. Ketteler entra en el Seminario, estudia filosofía y teología y especialmente el pensamiento de Santo Tomás. A la edad de 33 años es ordenado sacerdote...después de 6 años del trabajo sacerdotal es consagrado obispo de Maguncia (Meinz), en el año 1850. Toma parte en la vida política, primero como diputado al parlamento local, en Frankfurt y después como diputado al Reichstag. Es muy activo en el Concilio Vaticano I. Durante veinte años es el principal orador sobre los temas de moral social con ocasión de los Katholikentage (Las Jornadas Católicas). (...) El Papa León XIII le llamó su precursor.

El pensamiento de Ketteler podemos reducirlo a los puntos siguientes:
1. La causa principal de todos los males sociales de nuestros tiempos es el Liberalismo; el Socialismo y el Comunismo son los “frutos amargos” del Liberalismo.
2. El problema más grave, que exige una radical e inmediata solución, es el carácter proletario de los obreros.
3. La solución de la “cuestión obrera” puede venir sólo por la justa remuneración del trabajo, que consiste en un salario vital, familiar y que permita el ahorro; por el salario vital hay que entender un salario que permita al trabajador una vida sana y digna del ser humano; por “familiar” hay que entender una remuneración que permita al trabajador mantener su familia (de esta manera se soluciona el problema del trabajo de las mujeres-esposas-madres fuera del hogar y de los niños); además la justa remuneración es la que permite al trabajador honesto y económico el ahorro, como único camino a la propiedad, sin la cual el obrero sería obligado de permanecer en su estado de proletario.
4. La propiedad privada es la base de la libertad, de la vida familiar y el orden social; todos deberían ser propietarios.
5. Hay que volver al concepto cristiano de la propiedad privada; es decir, una propiedad limitada, a la cual es intrínseca la función social.
6. Es necesaria la promulgación de una vasta legislación social; sobre la remuneración; sobre las condiciones del trabajo; las horas del trabajo; sobre el descanso; sobre el trabajo de la mujer; sobre el trabajo de los niños; sobre los sindicatos y las asociaciones.
7. Hay que reconocer la autoridad y la vigencia de la Ley Natural como base de toda la vida social y política.
8. Hay que respetar el principio de la participación, en todos sus aspectos: social, económico, político y cultural.
9. El Estado debería respetar el principio de subsidiariedad (no usa este término, pero sí habla de la función supletiva del Estado), rechazando tanto el concepto del Estado policial (Polizeistaat), como el concepto del Estado-guardián (Nachtwachterstaat).

A estos puntos se puede reducir la doctrina de Ketteler, expuesta en sus predicaciones y homilías, en sus discursos en los Parlamentos, en sus discursos con ocasión de los Kathalikentage y en sus escritos. El mismo presentó su doctrina en esta forma resumida en su famoso discurso pronunciado en Offenbach (1869), que pasó a la historia bajo el nombre de la Carta Magna del movimiento obrero cristiano. Este programa, básicamente presentado por Ketteler en el año 1848 (es decir, el año del nefasto Manifiesto Comunista de Marx), pasó casi íntegramente a la encíclica Rerum Novarum, a la cual el Papa Pío XI, en la encíclica Quadragesimo Anno, llamó la Carta Magna de los obreros, repitiendo el nombre que espontáneamente fue puesto a la doctrina de Kettler.

Es muy significativo que en el mismo año 1848 se formulan estas dos soluciones opuestas: la de la doctrina social de la Iglesia, formulada por Ketteler y la del Socialismo y del Comunismo, formulada por Karl Marx. La primera ve la solución de la “cuestión obrera” en la desproletarización de la clase obrera, mientras que la segunda, la de Marx, ve la solución en la completa proletarización de toda la sociedad, quitando la propiedad privada a todos, por la supresión de la misma institución de la propiedad privada.

Las encíclicas sociales son tomistas no solamente porque con frecuencia recurren al tomismo y se basan en el pensamiento tomista, sino también porque acogen y hacen suya la moderna doctrina social de la Iglesia, elaborada por los tomistas de la primera mitad del siglo XIX, especialmente por Liberatore, Lacordaire y Ketteler.
En los siglos XIX y XX, frente a los errores metafísicos y teológicos y sus consecuencias en las doctrinas sociales, económicas y políticas, las encíclicas sociales defienden por una parte las tradicionales posiciones del pensamiento cristiano, es decir, del pensamiento tomista y, por otra parte, a base de esta philosophia perennis, formulan las nuevas exigencias étnicas.

El tomismo, en su tiempo, reconcilió la razón con la Fe, lo natural con lo sobrenatural, al hombre con la sociedad, lo económico con lo moral, la Ley Natural con la Revelación, al empresario con el trabajador y, prácticamente, a base de estas reconciliaciones, elaboró los principios morales del orden social, económico y político, fundado en el concepto de la dignidad de la persona humana y del bien común; en el concepto de la sociedad como un cuerpo moral, a base de la analogía con el cuerpo-organismo biológico; compuesta por las personas con destino eterno y por eso la sociedad humana debería también glorificar a Dios, por su misma existencia, por su estructura armoniosa, jerárquica, orientada hasta Dios, dando en todo siempre la prioridad a los valores espirituales, revelados y enseñados por Cristo, pues Cristo, por derecho propio, es el Rey de la sociedad humana, siendo su Redentor e Intermediario entre toda la creación y el Creador, el Dios Padre.
De esta manera, también en las encíclicas sociales la Iglesia hace suya la doctrina de Santo Tomás -Thomae doctrinam Ecclesia suam fecit en las encíclicas sociales- y si es así, la presencia del tomismo en la oficial doctrina social de la Iglesia exige un método definido respecto a las interpretaciones de las distintas expresiones y frases de los textos de las encíclicas sociales, a saber, el “método del contexto”, según el cual, en el caso de algunas dudas, todas las expresiones discutibles deberían ser interpretadas dentro del contexto no solamente inmediato, de la misma encíclica, sino también dentro del contexto general; pues bien, este contexto general es el tomismo.

De ahí se deduce que para una correcta interpretación de las encíclicas sociales y de toda la moderna doctrina social de la Iglesia, se necesita el conocimiento del pensamiento tomista y la buena voluntad de interpretar todo de acuerdo con el tomismo. Sólo pues los tomistas están capacitados para interpretar correctamente las encíclicas sociales.

(Acción, 81; 10-8-05)

EL TOMISMO EN LAS ENCICLICAS SOCIALES. PRIMERA PARTE.

EL TOMISMO EN LAS ENCÍCLICAS SOCIALES. PRIMERA PARTE..

Miguel Poradowski
Universidad Católica de Valparaíso, Chile
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La encíclica Rerum Novarum y las encíclicas sociales que la siguen exponen la moderna doctrina social de la Iglesia; se trata de una exposición oficial del Magisterio eclesiástico. Sin embargo, conviene recordar que esta exposición oficial de la Santa Sede no inaugura la moderna doctrina social de la Iglesia -la cual, en una forma espontánea, se expresó principalmente en la mitad del siglo XIX- sino que acoge y hace suya la exposición no oficial ya existente desde hace medio siglo, y siendo parcialmente aprobada por el Concilio Vaticano Primero (1870).

Además, hay que recordar el otro hecho, sumamente importante, a saber, que la formulación, tanto oficial como la previa no oficial, de la moderna doctrina social de la Iglesia coincide con la renovación del tomismo y, más todavía, que precisamente en la elaboración de la moderna doctrina social de la Iglesia se manifiesta esta renovación del tomismo y la vuelta al tomismo, en la mitad del siglo XIX, como lo subrayan los varios trabajos presentados con ocasión del Octavo Congreso Internacional tomista , organizado para celebrar el centenario de la encíclica Aeterni Patris (1879), publicada por el Papa León XIII, con el fin de recomendar el pensamiento de Santo Tomás de Aquino como la base de los estudios filosóficos y teológicos.

Por eso, la moderna doctrina social de la Iglesia es esencialmente tomista, pues el pensamiento de Santo Tomás está en la base de esta doctrina, tanto de las encíclicas sociales, como de las exposiciones espontáneas previas, lo que a continuación vamos a comprobar. Por esta razón podemos afirmar que la máxima, frecuentemente usada por muchos Papas, en los documentos oficiales de la Iglesia, que “Thomae doctrinam Ecclesia suam fecit” -que la Iglesia ha hecho suya la enseñanza de Santo Tomás- se manifiesta también en la moderna doctrina social de la Iglesia, lo que tiene sus importantísimas consecuencias prácticas, a las cuales nos vamos a referir al final de la exposición.

La moderna doctrina social de la Iglesia no empieza con la encíclica Rerum Novarum, pero en ella recibe la oficial aprobación de parte de la máxima autoridad eclesiástica; empieza empero con las presentaciones inmediatas no oficiales, en distintos países, donde se presentan los nuevos problemas sociales de la época industrial. Además muchas de estas formulaciones no oficiales están acogidas por la encíclica Rerum Novarum, lo que es evidente cuando se compara los contenidos de estas presentaciones no oficiales, algunas de ellas formuladas más de cincuenta años antes de Rerum Novarum, con el texto de la encíclica. A continuación vamos a ver algunas de estas formulaciones no oficiales escogiendo sólo, a título de ejemplo, las reacciones inmediatas en tres países: Italia, Francia y Alemania, y limitándose sólo a algunos nombres representativos.

ITALIA

Como representante de algunos autores tomistas, que manifiestan su dominio del pensamiento de Santo Tomás; con ocasión de formular los principios de la moderna doctrina social de la Iglesia, si se trata de Italia, podemos citar al padre jesuita Matteo Liberatore (1810-1892), compañero, colaborador, amigo de los hermanos Pecci; del cardenal Giuseppe Pecci, la figura principal del renacimiento tomista en Italia, en el siglo XIX y del nuncio y después arzobispo de Perugia, Gioachino Pecci, el futuro Papa León XIII, el autor de dos encíclicas que aquí nos interesan: de la Rerum Novarum (1891) y, previamente, de la Aeterni Patris (1879); el padre Liberatore colabora en la preparación de ambos documentos, profundamente tomistas.

Cuando en el año 1850 nace la revista Civiltá Cattolica, el P. Liberatore es uno de sus fundadores y redactores; la finalidad de la Civiltá Cattolica es la exposición de la doctrina social de la Iglesia frente a todos los problemas de la época. P. Liberatore, junto a otros padres jesuitas tomistas dan a la Civiltá Cattolica un claro carácter de revista tomista, a pesar de la antitomista posición del Padre General Roothaan. Sin embargo, hasta la muerte del P. Roothaan (1853), tenían que evitar la palabra “tomismo” y referencias al Santo Tomás, para evitar represiones de parte del Padre General de la Compañía, quien duramente perseguía a los tomistas, arriconándoles en pequeñas casas de la Compañía, lejos de Roma.

Pues bien, el P. Liberatore es amigo y colaborador del Papa León XIII, y por orden del Papa entra en varias comisiones de la Curia Romana, que preparan los documentos papales y las encíclicas; entra también en la Comisión Confidencial, creada por León XIII para preparar el texto de la encíclica Rerum Novarum.
P. Liberatore es no solamente un serio conocedor de la filosofía y teología de Santo Tomás, sino también un serio conocedor de los problemas sociales de la época y conocedor de la economía. Al respecto conviene recordar que P. Liberatore escribió un serio manual de la economía bajo el título Principii di economía política, en el año 1889. No es pues nada extraño que en toda la encíclica Rerum Novarum haya enfoques profundamente tomistas, más todavía si se toma en cuenta que también otros integrantes de la mencionada Comisión Confidencial, que preparaba la encíclica, fueron renombrados tomistas (el cardenal Mermillod y los integrantes de su Unión de Frigurgo).

El P. Liberatore, en muchísimos artículos publicados en la Civiltá Cattolica, elabora la moderna doctrina social de la Iglesia, durante casi cuarenta años, desde el primer número de la mencionada revista hasta la publicación de la encíclica Rerum Novarum, la cual hasta algún punto, recoge y hace suya, la doctrina expuesta por P. Liberatore.
Además, el P. Liberatore también escribe sobre otros temas de la Doctrina de la Iglesia, a saber, sobre los temas políticos y, fuera de los artículos, publica varios estudios sobre la moral política, en ellos La Chiesa e lo Stato, en 1871, y Del diritto pubblico ecclesiastico, en 1887, y su colaboración en la preparación de la encíclica Inmortale Dei es bien conocida.